El otro día mi hija mayor, de 10 años, tenía que hacer una presentación sobre el medievo y eligió un pueblo precioso llamado Peratallada.

La verdad es que se la preparó genial, había visitado el pueblo, sacado fotos, grabado vídeos e insertado alguna broma en medio del contenido requerido. Un muy buen trabajo desde mi subjetiva perspectiva.

Sin embargo, el día de la presentación las cosas no funcionaron como ella esperaba. Otra niña manejaba la presentación, los vídeos no se cargaban, los clics no sucedían acorde a la narrativa, en definitiva, cosas del directo, pero ella se quedó muy decepcionada.

Cuando me lo contaba, yo la miré con la convicción de que sabía qué palabras decir para hacerle sentir mejor, para conectar con la psique de una niña de 10 años, así que le dije: “Profit sustain us, but do not define us”.

La pobre niña me miró como las vacas al tren, seguramente con una expresión similar a la que tú estás poniendo al leer tal tontería, pero tenía su atención y le pasé a explicar la historia que da contexto a esa frase que te paso a ti a relatar…

“Profit sustain us, but do not define us” era una frase que repetía con frecuencia la CEO más genuina e inspiradora para la que yo he trabajado, Marjorie Scardino.  

Londrés, 2001. Había comenzado en Pearson y como parte del programa de graduados para formar a futuros líderes, tuvimos la oportunidad de cenar con ella y su equipo directivo tras 10 meses en el programa. En la cena teníamos la oportunidad de preguntar lo que quisiéramos tras tal dilatada experiencia.

Uno de mis compañeros, preguntó “¿Qué significa para ti “Profit sustain us, but does not define us”?

Mi recuerdo de su respuesta es algo así como “…lo que quiero decir es que perseguir el beneficio no es lo que hacemos en Pearson, el beneficio es la consecuencia de perseguir la excelencia. Esa es lo que define a esta empresa. Perseguir la excelencia en ocasiones no da un retorno inmediato, pero a largo plazo, siempre crea valor. El crecimiento financiero es el resultado de ese valor.”

Seguro que lo dijo de manera más bonita y elocuente, era una comunicadora excelente, pero lo que yo siempre he interpretado es que cuando el foco es un número, es fácil olvidarte de lo importante, de por qué te estás esforzando, de a quién ayuda el trabajo que realizas, de por qué importa que lo hagas lo mejor posible. Enfocarse en un valor numérico a la larga no necesariamente crea valor, sin embargo, enfocarte en hacerlo lo mejor posible siempre lo hará.  

Si has hecho la mejor presentación posible, y no sacas un 10, no importa, seguro que has aprendido un montón a hacer presentaciones y la siguiente vez, te asegurarás de que los vídeos pesen menos, de que los clics se coordinen mejor, eso es el colegio, la oportunidad para aprender, y el retorno vendrá si sigues centrándote en hacerlo lo mejor posible.

En mi carrera he visto la obsesión con números a corto plazo generando malas decisiones que no eran lo mejor para la creación de valor. La persecución del número a menudo te lleva a eso.

Centrarse en lograr un número, una nota, una palmada en la espalda puede llevar a la ansiedad y la frustración. Perseguir la excelencia en lo que hacemos llevará primero a la paz mental de haber hecho lo que debías y después, muy a menudo a la consecución de metas concretas como consecuencia y no como fin.

En mi vida profesional y en mi vida personal, esas palabras de Marjorie han quedado en mi retina y han sido un faro que he intentado seguir.

Compartirla con mi hija de 10 años fue una sensación de pasar la antorcha, un aprendizaje de calado que se confirmó cuando mi hija, mirándome profundamente a los ojos y con una sonrisa de oreja a oreja me respondió “¿Puedo ver un capítulo de Agente Casey?”

Parece que las vacas van a seguir mirando al tren durante un tiempo más...

Y tú, ¿ves el tren pasar o te montas?

 

Te escucho

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